Capítulo II — Warcraft II: Tides of Darkness (1995): La Segunda Guerra

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ADMIN
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Capítulo II — Warcraft II: Tides of Darkness (1995): La Segunda Guerra

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Un pueblo sin hogar

Cuando Anduin Lothar cruzó el Gran Mar junto a los últimos supervivientes del reino de Azeroth, no llevaba consigo un ejército: llevaba consigo lo que quedaba de un pueblo entero. Entre los refugiados viajaba también Khadgar, el joven mago envejecido de golpe tras la muerte de su maestro Medivh, cargando con el conocimiento de lo que realmente había desatado la guerra que acababan de perder.

Su destino era Lordaeron, el más poderoso de los reinos humanos del norte, gobernado por el rey Terenas Menethil II. Lothar, agotado pero decidido, se presentó ante Terenas y le suplicó ayuda —no solo para su gente, sino para el resto de Azeroth, porque la amenaza orca no había hecho más que empezar—.

Terenas escuchó. Convocó un consejo de guerra de emergencia con los líderes de los demás reinos humanos y de los pueblos aliados: enanos de Forjaz, gnomos y altos elfos de Quel'Thalas. De aquel consejo nació una coalición sin precedentes: la Alianza de Lordaeron.

Mientras tanto, en el sur, la Horda —ya asentada sobre las ruinas de Azeroth— no tardó en descubrir que la conquista no había terminado. Con el paso de los meses, sus clanes reorganizados empezaron a moverse hacia el norte, hacia el mismo territorio donde los refugiados habían buscado asilo.

Grietas en la Horda: la muerte de Puño Negro

Antes de que la guerra alcanzara su punto álgido, la propia Horda sufrió su primer gran cambio de liderazgo. Puño Negro el Destructor, el Jefe de Guerra títere tras el que se escondía el verdadero poder de Gul'dan y el Consejo de las Sombras, murió en circunstancias que consolidaron a un nuevo líder: Orgrim Doomhammer, del Clan Roca Negra.

A diferencia de Puño Negro, Orgrim no estaba dispuesto a ser una marioneta. Sospechaba —con razón— de las verdaderas intenciones de Gul'dan, y aunque durante un tiempo mantuvo la alianza de conveniencia con el Consejo de las Sombras, nunca confió del todo en el brujo. Bajo su mando, la Horda emprendió una campaña mucho más organizada y despiadada que en la Primera Guerra, arrasando gran parte de Khaz Modan y golpeando con fuerza tanto los reinos humanos como el territorio de los altos elfos de Quel'Thalas.

La traición de Alterac

Uno de los golpes más duros que sufrió la Alianza no llegó desde el campo de batalla, sino desde dentro de sus propias filas. Lord Aiden Perenolde, rey del reino de Alterac y miembro nominal de la Alianza, temía tanto por la seguridad de su pueblo que decidió negociar en secreto con Orgrim Doomhammer. A cambio de que la Horda perdonara sus tierras, Perenolde entregó a los orcos información estratégica clave, incluyendo mapas y rutas que facilitaron enormemente el avance de la Horda hacia el corazón de Lordaeron.

Esta traición permitió a los orcos cruzar montañas que de otro modo habrían sido una barrera natural casi infranqueable, acelerando el asedio sobre Ciudad Capital, la capital del reino de Lordaeron. Cuando la traición de Perenolde salió a la luz tras la guerra, la Alianza no lo olvidaría: el propio Alterac pagaría después un alto precio por aquella deslealtad.

El asedio a Ciudad Capital y la traición dentro de la Horda

La batalla por Ciudad Capital fue una de las más intensas de toda la guerra. Durante el ataque final, ocurrió algo que muy pocos en el bando de la Horda esperaban: Gul'dan, que se suponía debía estar coordinando los refuerzos para el asalto decisivo, abandonó el campo de batalla junto a su propio Clan Stormreaver y el Clan Martillo Crepuscular liderado por el brujo Cho'gall. La guerra, para Gul'dan, nunca había sido el objetivo real —solo un medio para llegar hasta un lugar de poder que finalmente había localizado: la Tumba de Sargeras, elevada desde el fondo del océano gracias a la propia magia de Gul'dan.

Sin el refuerzo prometido, las tropas orcas que quedaban frente a Ciudad Capital fueron incapaces de sostener el asedio cuando llegaron los refuerzos de la Alianza, y cayeron derrotadas. Orgrim Doomhammer, furioso al confirmar sus sospechas sobre la deslealtad de Gul'dan, envió un destacamento de los clanes Roca Negra y Diente Negro para dar caza y ejecutar a los clanes traidores.

El desenlace en la Tumba de Sargeras fue brutal: Gul'dan, al adentrarse en la cámara sellada en busca del poder que Medivh le había prometido años atrás, encontró la muerte a manos de los propios demonios que custodiaban aquel lugar. La mayoría de su clan fue aniquilado poco después por las tropas de Orgrim en el exterior. Solo unos pocos sobrevivieron a la matanza, entre ellos el brujo Cho'gall, que llevaría consigo el recuerdo de aquella traición durante años.

Con Gul'dan muerto y el Consejo de las Sombras hecho pedazos, el control ideológico que los brujos habían ejercido sobre la Horda durante años quedó, por fin, roto. El poder pasaba ahora, sin ambigüedades, a manos de Orgrim Doomhammer.

El punto de inflexión: la muerte de Lothar

Con la Horda debilitada tras la purga interna, la Alianza aprovechó el momento para pasar a la ofensiva. Sus fuerzas, comandadas por Anduin Lothar, pusieron sitio a la fortaleza de Roca Negra, el bastión principal de la Horda en la región.

Fue allí donde tuvo lugar uno de los momentos más recordados de toda la guerra. En un intento desesperado por romper el cerco, Orgrim Doomhammer y sus tropas de élite cargaron contra las líneas de la Alianza, buscando directamente a Lothar. Los dos líderes se enfrentaron en un duelo. Tras un combate durísimo, Orgrim logró atravesar las defensas de Lothar y matarlo.

La muerte de Lothar fue un golpe devastador para la moral de la Alianza —el hombre que había guiado a su pueblo desde la caída de Azeroth, muerto en pleno campo de batalla—. Pero, lejos de romper a sus tropas, aquella pérdida las endureció. El mando pasó de inmediato a su lugarteniente, un joven paladín llamado Turalyon, uno de los primeros cinco paladines consagrados por el propio Arzobispo Alonsus Faol.

La caza final: la captura de Doomhammer

Turalyon, apoyado por el archimago Khadgar y la arquera elfa Alleria Brisaveloz, tomó el mando de las fuerzas de la Alianza y no dudó ni un instante: capturó vivo a Orgrim Doomhammer y persiguió a los restos derrotados de la Horda hasta su último bastión disponible en Azeroth: el propio Portal Oscuro.

Lo que siguió se recuerda como una de las batallas más sangrientas de toda la Segunda Guerra. Los clanes orcos que quedaban, ya sin apenas esperanza de victoria, defendieron el acceso al portal con una ferocidad desesperada. Pero la Alianza, envalentonada tras la caza de Doomhammer, terminó imponiéndose. Los últimos restos organizados de la Antigua Horda en Azeroth fueron aplastados.

El desenlace

Con Orgrim Doomhammer encadenado y el Portal Oscuro bajo control de la Alianza, la Segunda Guerra llegaba a su fin con una victoria clara y decisiva para los humanos y sus aliados. Pero la paz que siguió fue, en muchos sentidos, tan complicada como la propia guerra:
  • Alterac pagó el precio de la traición de su rey: el reino fue prácticamente disuelto por la Alianza, y sus tierras repartidas entre los reinos vecinos.
  • Turalyon emergió como uno de los grandes héroes de la guerra, y su liderazgo marcaría el rumbo de la Alianza en los años siguientes.
  • Khadgar, convertido en archimago pese a su juventud —o quizás por lo que le quedaba de ella tras la maldición—, se convirtió en una figura clave para entender la amenaza que el Portal Oscuro seguía representando.
  • La Horda, derrotada y sin la guía del Consejo de las Sombras, quedaba fracturada y desmoralizada, con Orgrim Doomhammer prisionero de la Alianza.
Pero el Portal Oscuro, aunque bajo control de la Alianza, seguía siendo una puerta abierta hacia Draenor. Y en aquel mundo destrozado, alguien seguía moviendo los hilos: el viejo chamán Ner'zhul, antiguo maestro de Gul'dan, que llevaba tiempo reagrupando en secreto a los clanes que aún quedaban libres en Draenor.

La Alianza, lejos de darse por satisfecha con la victoria, decidió que la única forma de garantizar que aquella amenaza no regresara era llevar la guerra hasta el propio origen del problema.

Guía elaborada a partir de fuentes oficiales de Blizzard y de las wikis de referencia de la comunidad hispanohablante, contrastando cada sección contra varias fuentes antes de redactarla. Continúa en el Capítulo III: Warcraft II: Beyond the Dark Portal.
Imagen IceTracks WotLK

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